Días de festival junto al río: recuerdos de la infancia y de Bahidorá.

¿Es que, cómo se siente la música?

Justamente fluye en el cuerpo como el agua, como el agua que pasa entre la tierra y las piedras de los ríos, sobre todo por aquellos que parecían secos, pero que un día llueve y se llenan de nuevo.

No hay nada más triste en el mundo que ver un río secándose, no hay nada más triste en el mundo que un cuerpo sin música o con música que quiere lastimarte, porque sí la hay, pero es otro tema, de otro mood y otro momento…

Ahora sólo recuerdo cuando en mi infancia iba al río de donde vivía mi tía abuela, era un gozo tremendo, significaba muchas cosas, sobre todo fiesta, fiesta porque en aquél entonces no era fácil encontrar un río cerca de casa, hoy lo es menos.

Que exista un río es un milagro y que exista un festival junto a un río, doble milagro, y que sea en México, bueno, es el caso de Bahidorá.

Son demasiados los elementos de este festival, que se realiza cerca del río en Las Estacas, Morelos, el cual se une y se convierte en un brazo del río Yautepec que desemboca en el Océano Pacífico.

Los componentes de esta fiesta las podríamos diseccionar como los que fluyen del corazón de la tierra, los que lo hacen de los corazones de múltiples criaturas no humanas y los de las que sí son humanas, porque sin temor a equivocarme los artistas, productores, técnicos, staff general y el público de Bahidorá es uno muy humano, no sé si todo, pero parece que cuida y procura lo que hay natural, o lo intenta, que ya es algo.

Jóvenes, muy jóvenes y bastante jóvenes son testigos y parte del gran acto. Todo y todos se van conectando poco a poco de una u otra forma, coincidiendo en un fragmento de tiempo.

¿Y qué es el río? ¿La espina dorsal de ese gran cuerpo? ¿De ese gran sistema que se hace visible en un lapso? Un cuerpo de agua donde todos se encuentran y todos se conectan, juegan, ríen, se olvidan o se extravían.

Es el tercer día del festival por la tarde, alguien llega temblando de frío a la orilla de dicho río, con una dudosa convicción de arrojarse y pregunta a un grupo de desconocidos que ya están adentro si el agua está muy fría, -pues a fuerza que sí compadre, si no son aguas termales, ese es otro festival-.

Y así es como sucede, vivir Bahidorá es ser parte de éste para siempre, porque los recuerdos de un río y un festival no se van, los festivaleros no me dejarán mentir, pocas cosas como estas se escapan de la memoria y afortunadamente la mayoría son buenas, este año, 2025, en una de las partes más importantes, en el soundtrack, estuvieron Ca7riel & Paco Amoroso, Ben UFO, Pangaea, Jeff Mills, Call Super, Kaytranada, Nina Kraviz, Floating Points (ufff un gran preferido de este staff), Flamour, Ezra Collective (otro más), el Frente Cumbiero, Joy Orbison, Octo Octa, Angélica García, Karen y Los Remedios, Los Askys y más.

Lo demás ya está dicho, hay varias reseñas musicales afuera y si no, los actos

en vivo grabados en video disponibles en cualquier plataforma por diversos

afortunados usuarios.

Pero lo importante es, a esta hora de la noche, ahora, cómo se verá el río, sin todo y todos los de Bahidorá, quiénes tomarán fotos de los espejos de agua allá, en algún hueco fragmentos de sonidos y risas, quizás…

¿Cómo se sentirán los insectos sin la vibración de aquella noche?

¿Más en paz? Seguramente, pero que no canten victoria, van a regresar, quizá no con Floating Points y la hermosa y talentosa artista visual Akiko Nakayama o Ezra Collective o Africa Express con Damon Albarn , o Blood Orange, Kings of Convenience o Coffee o Cocorosie…, pero otros seguro serán, ya les estaremos informando quiénes y cuándo.

Porque no es FORTUITO que este año hayamos ido y quizá de eso salga alguna descripción de lo que fue Floating Points, les avisamos, seguro. 

Compartir esta publicación